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9. Explíquenos, por favor, en detalle todo lo que pasó y cómo fue la intervención de la policía. |
He presentado varias querellas administrativas contra agentes de la Policía Estatal del distrito de Toa Alta. Soy guarda bosques del bosque comunitario Obao Moi en el pueblo de Corozal. El señor Noel Rosario Hernández estaba talando árboles en el camino hacia la quebrada Obao Moi, una zona que estaba llena de árboles. Ya existía una querella del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) sobre el corte de árboles en esa área, que forma parte del bosque comunitario.
El primer incidente ocurrió el 23 de enero de 2024, a las 1:35 p.m. Fui al lugar para tomar fotografías del corte ilegal de los árboles y Rosario Hernández me agredió para detenerme. Me tomó por el cuello, tiró hacia atrás hasta quitarme el teléfono y lo lanzó al lado izquierdo para evitar que documentara lo que sucedía. Quería evitar que denunciara el corte de los árboles frente al solar. Después de agredirme, le avisé que llamaría a la Policía, y él me respondió: “Llámala, atrévete, que no te quiero ver más por aquí”. Él y otro hombre identificado como el señor Juan Real terminaron de cortar el árbol y lo lanzaron a otro solar. Se montaron en un vehículo y se fueron. Tomé fotografías del incidente y de su huida del lugar.
Llamé a la Policía y el sargento Jorge Martínez me atendió en mi casa, orientándome sobre el proceso a seguir tras narrarle los hechos y observó las laceraciones en mi cuello. El sargento estaba acompañado de la agente Iris Ilarraza (#17471), pero le mencioné que no me sentía cómodo con ella, ya que previamente había puesto una querella administrativa contra ella por otra intervención con Noel Rosario [vea caso 8354]. El sargento entonces envió al agente Eniel Prieto Cosme (#36781) a tomar la querella. Cuando llegó la patrulla, observé que pasó de largo mi residencia y se detuvo frente a la propiedad de Rafael Oquendo Nieves [vecino que a su vez es policía estatal]. Este se acercó a la patrulla y conversó con el agente. Luego, el agente regresó y se detuvo frente a mi casa cuando le hice señas. Se bajó de la patrulla y me pidió que le relatara lo sucedido. Me pidió que lo llevara al lugar y le explicara lo ocurrido.
El agente procedió a tomar la querella cuando me vio las marcas [laceraciones de la agresión]. Me informó que si no tenía la información del agresor, no podía investigar. Le proveí la evidencia e información necesarias para solicitar una orden de acecho contra Rosario Hernández. Rafael Oquendo Nieves, capitán de la policía de Toa Alta y Corozal, me resultó sospechoso, ya que se detuvo en su casa primero, antes de pasar por la mía. Luego, tuve que hacerle señas para que me identificara.
Posteriormente, el segundo incidente ocurrió el 9 de febrero de 2024, entre las 12:00 p.m. y las 2:00 p.m. El mismo señor, Noel Rosario Hernández, junto a dos hombres más, me interceptaron mientras caminaba hacia mi casa por la calle Sierra. Me dijeron: “¿Tú no eres macho?” y me empujaron hasta tirarme al suelo cerca de la acera. Luego, comenzaron a golpearme por todos lados. Intentaron arrastrarme y me golpearon en el rostro con sus manos. Me gritaron: “No te quiero ver más por aquí, ¿oíste? Atrévete a llamar a la Policía. Llámala”. Me dejaron en el suelo y se dieron a la fuga. No pude tomar fotografías.
Intenté comunicarme con el agente Prieto Cosme, pero no lo conseguí. Le pedí que me comunicara con Jorge Martínez, a quien informé de lo sucedido y le pregunté si se trataba de una nueva querella o una continuación de la anterior. Martínez me indicó que descansara y que luego fuera al cuartel. Me aconsejó tomar fotografías de las laceraciones y que el agente Prieto investigará y radicará la denuncia.
El 12 de febrero de 2024, sintiéndome mejor, pero aún con un moretón en el ojo derecho, me presenté en el cuartel de Toa Alta a las 4:00 p.m. Prieto me preguntó qué podía hacer, y le respondí que había traído las fotografías solicitadas. Le pedí que fuéramos a la oficina para hablar. Prieto buscó una silla, y le expliqué que había ocurrido un segundo incidente, y que el sargento Martínez me dijo que debía presentar una segunda querella. Me respondió que no se podía hacer una segunda querella porque era otro agente. Salió a buscar otro agente y regresó con Iris Ilarraza. Volví a mencionar que no quería que ella tomara la querella debido a la situación que ya había discutido con Martínez. Prieto insistió en que eso no era así y que yo no tenía una orden de protección. Le informé que no confiaba en ella y que quería que la querella fuera tomada por un agente no relacionado.
Ilarraza dijo que ella sería la encargada, ya que “esta es mi casa”, refiriéndose al cuartel de Toa Alta. Ambos me dijeron que tendría que esperar hasta la noche porque no había más agentes disponibles. Llamé al 911 para orientarme sobre el proceso adecuado y me informaron que debían conseguir un supervisor para asignar a otro agente. Ambos agentes se levantaron y le informaron a la secretaria que me quedaría esperando en el cuartel. Luego de esperar una hora, la secretaria llamó al supervisor, quien llegó poco después.
El supervisor justificó que la agente Ilarraza estaba disponible, pero le expliqué las razones de la querella administrativa. Finalmente, el supervisor concluyó que Prieto debía tomar la querella original del 23 de enero de 2024. Sin embargo, Prieto se resistió a la orden, argumentando que se trataba de otro incidente y que no la tomaría porque era una nueva querella. El supervisor regresó avergonzado y me explicó que Prieto se negaba a tomar la querella porque el segundo incidente involucró a tres personas, y debía hacerse una querella separada. Me dijeron que tendría que esperar hasta las 8:00 p.m. para el turno nocturno. Cuando llegó el sargento Jorge Martínez, envió una patrulla a mi casa.
Al regresar, me sentó con el agente Alejandro Ruiz Barroso (#16873), quien cuestionó por qué no me querían tomar la querella, diciendo que eso era raro y que él tenía que orientarse primero. Se levantó y dialogó con el sargento Martínez. Me hizo preguntas sobre los hechos relacionados con la querella de Prieto y el segundo incidente de febrero. Me pidió que me quitara la camisa para evaluar los hematomas. Me informó que iba a entrevistar a la otra parte y que llevaría la denuncia al tribunal, enfocándose en la agresión.
Me recomendó que fuera al Tribunal de Toa Alta para solicitar una orden de protección. Así hice y la jueza Gloria de Jesús Macharga emitió la orden de protección ex parte el 15 de febrero de 2024. Después, llevé copias de la orden al cuartel y las entregué a los agentes Prieto Cosme y Alejandro Ruiz Barroso. Sin embargo, Prieto no se comunicó conmigo respecto a la denuncia del segundo incidente. Finalmente, se encontró causa para juicio contra Noel Rosario Hernández por el primer incidente, y en otra vista se extendió la orden de protección en su contra.
El día del juicio fue el 6 de marzo de 2024, a las 2:00 p.m., con la presencia del fiscal Roberto Hernández y el juez Juan Nevares. La vista se suspendió para que el fiscal pudiera realizar una alzada contra un segundo acusado, el señor Juan Real. La vista se pospuso para el 29 de abril de 2024, a las 9:00 a.m. Durante ese período, el fiscal no sometió la alzada, y cuando llegó el día de la vista, Juan Real pasó de ser acusado a testigo. El día del juicio de Noel Rosario Hernández, fui citado para las 9:00 a.m., y mientras esperaba frente al Tribunal de Toa Alta, el agente Barroso me llevó al cuartel para firmar una denuncia. Luego de firmar, me dijo que había dos citaciones, una para el 7 de mayo y otra para el 14 de mayo de 2024.
Posteriormente, me di cuenta de que las citaciones eran en mi contra por perjurio. Me sentí engañado y me negué a firmar más documentos. En la vista preliminar, se encontró causa por el artículo 268 (alegación false de un delito), pero no por el artículo 269 (perjurio). Este juicio está programado para el 30 de septiembre de 2024, a las 2:00 p.m. en el tribunal de Vega Baja.
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