Persona Intervenida
| ID | Pregunta | Respuesta |
|---|---|---|
| 1.11 | ¿Cuál era [su edad] [la edad de la persona intervenida] al momento de la intervención? | 31 |
| 1.14 | 27. ¿Cuál es el grado educativo más alto que alcanzó la persona intervenida? | Bachillerato |
| 1.17 | 28. ¿Cuál es la nacionalidad de persona intervenida? ¿Dónde nació la persona intervenida? | Puertorriqueña |
| 1.21 | [789 show=”field_label”] | [789] |
| 1.22 | 32. ¿Con cuál género se identifica la persona intervenida? | Hombre |
| 1.25 | 30. ¿A qué se dedica la persona intervenida? |
Evento
| ID | Pregunta | Respuesta |
|---|---|---|
| 2.01 | 5. ¿A qué se debió la intervención de la Policía? * | Intervención con persona en crisis |
| 2.02 | 5a. ¿En qué protesta o manifestación ocurrió la intervención de la Policía? * | |
| 2.03 | [334 show=”field_label”] | |
| 2.04 | [335 show=”field_label”] | |
| 2.07 | [475 show=”field_label”] | |
| 2.08 | [476 show=”field_label”] | Río Cañas |
Relato
| ID | Pregunta | Respuesta |
|---|---|---|
| 3.01 | 5a. ¿En qué protesta o manifestación ocurrió la intervención de la Policía? * | |
| 3.02 | 6. El oficial de la Policía, ¿utilizó fuerza física o algún instrumento (macana, esposas, descarga eléctrica, agarres, golpes, vehículos, etc) contra la persona intervenida? | Sí |
| 3.03 | 7. Como consecuencia de esta intervención, la persona intervenida: * | Se afectó emocionalmente, Tuvo heridas leves como abrasiones, cortaduras y moretones, entre otros |
| 3.04 | 7a. Por favor describa el tipo de herida que recibió la persona intervenida y el lugar del cuerpo afectado. | |
| 3.05 | 7b. ¿Los oficiales procuraron que la persona intervenida haya recibido tratamiento médico? | |
| 3.06 | 7b. ¿Los oficiales procuraron tratamiento médico previo a su fallecimiento? | |
| 3.11 | Otro uso de fuerza | |
| 3.12 | 9. Explíquenos, por favor, en detalle todo lo que pasó y cómo fue la intervención de la policía. |
La Policía utilizó fuerza física contra mi hijo. Mira, en esa mañana del 1 de agosto de 2024 yo me encontraba durmiendo en el segundo piso de mi casa cuando de repente escucho un alboroto, y cuando miro por la ventana hay dos patrullas afuera. Salgo a preguntar qué pasa y los policías me informan que mi hijo tiró un bloque al vecino, sobre el techo de zinc, e hizo mucho ruido y eso le molestó [a los vecinos] por lo que llamaron a la Policía. Eso de llamar a la Policía fue porque a mi hijo le dieron una citación para no molestar al vecino. Gabriel tenía una citación para el 22 de agosto y le informé a la Policía pero me dijeron que no, que la misma se había adelantado y que hoy la violó. Entonces yo le dije a los oficiales que iba chequear arriba a Gabriel y los dejé ahí afuera, no entraron a la casa. Subí al cuarto de mi hijo y le pregunté: “Mira, ¿qué te pasa? ¿Qué hiciste?”. Él dice: “Mami na” y explica que tiró piedras encima del techo [del vecino] para que lo dejaran quieto. Le digo, “pero Gabriel, tú sabes que tienes esa citación”. Él es esquizofrénico y [parece que] no había tomado sus medicamentos hace seis meses, pero yo no sabía eso. Él es funcional y me decía que sí se los estaba tomando. Bajé nuevamente para hablar con los oficiales y les dije que estaba en su cuarto, que quiere que lo dejen quieto, pero ellos me afirmaron, “no señora, es una citación y es hoy que tenemos que actuar”. Subí y Gabriel bajó conmigo. Voy nuevamente al policía y le pido que explique bien. Ahí mi hijo fue a la cocina, se veía muy fuera de sí. Miré al policía y pronuncié en silencio, pero pronunciado para que leyera mis labios, “esquizofrénico”, para que lo tratara con cuidado . Gabriel entonces llega con un cuchillo apuntando su barriga diciendo: “me voy a matar, me voy a matar”. El policía me dice: “Nosotros lo controlamos”. Miro a mi hijo, se ve tan alterado y me mira con esa pena y me di cuenta que ese no es mi hijo. Parecía un demonio, los ojos eran una cosa. Yo tenía las llaves del portón [en la mano]. No temí por mi vida, sí temí que lo hiciera de verdad [que se lastimara con el cuchillo]. Él seguía repitiendo que se va a matar, no recuerdo exactamente qué decía, pero se iba a hacer daño. Yo me puse nerviosa y el policía me quitó las llaves. Me dijo “señora salga”. Yo estaba en mi ropa de dormir y descalza. Fui a la calle y les pedí: “por favor controla a mi hijo, él no sabe”. Él subió al segundo piso y tiró una lámpara, siguió tirando cosas y se puso el cuchillo en el cuello. Yo estaba en la acera llorando, sentía tanta desesperación, me sentía impotente. Llamé al papá de mi hijo y me dijo “por qué no me lo dijiste, hubiéramos puesto una 408”, pero es que yo lo veía bien. Gabriel nunca me atrinchero, jamás. Salí de la casa porque yo no lo voy a controlar él teniendo un cuchillo. Yo mido cinco pies y uno espera que la Policía me ayude, pero no fue así. Fue todo lo contrario. Yo estaba en la acera con la presión por las millas y con dolor de cabeza. Preguntaba cómo van a ayudar a mi hijo, y pedía “por favor ayúdenlo”. Ellos [los policías] estaban frente a mi casa, y siguieron llamando a un mediador. Mi hijo cogió la perra de casa y amenazó con hacerle algo. La perra tenía un raspazo como cuando te caes de una bicicleta, algo leve. Él ama esa perra, hasta un plan médico le tiene. Es el amor de su vida. Llegó el SWAT y un mediador, eran como cinco vehículos. Entraron y se tardaron en buscarlo. No me dejaron ver cómo se lo llevaban. Yo lo oí gritar “ustedes me quieren matar”. Adentro le dieron, él salió golpeado. El papá de mi hijo había llegado, se le subió la presión a 200. Llegaron paramédicos, a él y a mi nos llevaron al hospital y a mi hijo lo llevaron al cuartel de Levittown A la perra se la llevaron a un veterinario. Antes de llevarme al hospital le pedí a los policías que me dieran mi cartera,mi identificación, mi plan médico… yo no tenía nada, pero no me dieron nada, como deambulante en la calle. No me dejaron entrar a mi casa. En el hospital nos bajaron la presión. Le explicamos a los enfermeros por qué estábamos ahí. ¿Quién nos va a buscar? Nos mantuvieron hasta las cuatro de la tarde en el hospital. Antes de llegar a la casa paramos en el cuartel, donde nos dijeron que no podíamos verlo. Nos dieron sus pertenencias y nos dijeron que a las ocho de la tarde en el tribunal de Bayamón le iban a radicar cargos. “Por favor avísenos”, les dije y aún así no nos dejaron verlo. Luego cuando llegamos a la casa. La perra fue la primera en llegar a la casa, la llevaron en una patrulla de K9 y los policías estuvieron esperando frente a la casa hasta que llegamos. Yo me recosté porque no podía más con mis pies, estaba temblando y me quedé dormida. Ese mismo día se lo llevaron para radicarle cargos criminales. No nos dieron la oportunidad de vernos ni nos avisaron como les pedí. Lo llevaron a la 705 de Bayamón [Centro de Ingresos Diagnóstico y Clasificación]. No le aceptaron medicamentos hasta que lo vio un psiquiatra, después de que le dio la crisis [episodio de psicosis] porque estaba en la cárcel sin medicamentos, y ahí lo vieron y lo empezaron a medicar. La foto de su ficha, esa cara, los ojos machucados y violetas… le habían dado [en la casa]. Mi hijo luego [en una visita a la cárcel] me dijo que adentro los guardias le habían dado, que le pusieron la cara en el piso. El papa estaba desconsolado, le dijo a los policías que quería hablar con él. Informó que Gabriel toma muchos medicamentos. Ellos [los policías] vieron a otra persona más. Yo les dije que él padecía de facultades mentales. Yo soy una persona muy fuerte, he tenido golpes fuertes en mi vida, pero soy fuerte. Tengo 74 años, he luchado, tuve hijos y pasé por la muerte de mis cinco familiares, solo quedo yo. La cosa es que nunca me he sentido así. Ese hijo yo lo parí a los 41 años y ha estado viviendo aquí conmigo toda la vida, y él se ha quedado aquí. Esta es mi casa. Él es para mí y para la sociedad un magna cum laude, enfermero. Ese evento me ha costado [emocionalmente]. Siempre me he cuidado, son cosas que una madre la marcan, una no vuelve a ser la misma. Tengo 3 hijas, él es el menor, cumplió años en la cárcel. Entre nosotros [ex esposo y ella] tenemos dos hijos en común, una hija de 33 y Gabriel de 32. Nosotros nos quedamos aquí con Gabriel, ellas [las hijas] siguieron con su vida, y él se quedó aquí. En Puerto Rico la cultura es que tú tienes tu cuarto ahí porque no te voy a echar. Gabriel no tiene novia, hijos ni tatuajes. Él se ha dedicado a estudiar y estudiar. A los 15 años fue diagnosticado con esquizofrenia y tenía esas rabietas [episodios de psicosis]. El psicólogo decía que las ignoramos. Mi papá fue al ejercito y tenía flashback y le diagnosticaron PTSD. El papá de Gabriel siempre me ha dicho que su papá también sufría de esas cosas. No tengo idea si se hereda. Yo he luchado por Gabriel todos los días. Ha tenido episodios ahí adentro. Lo movieron a la 708 de Bayamón. No sé cuántos días estuvo sin tomar sus medicamentos. Cuando le pasó eso [el episodio de psicosis] él no sabía lo que estaba haciendo ni sabía qué coraje tenía ni su raíz. Estoy en esta casa desde 1963, es mi casita. Estas casas son duplex, o sea compartimos paredes con los vecinos. Esos niños crecieron aquí. Cuando Gabriel iba creciendo y gritaba de noche por pesadillas, ellos [los vecinos] se molestaban. Yo sigo palante, soy pacifista, me callo y sigo. La trayectoria de tantos años se puso molesta. La bola de nieve sigue creciendo. Si yo ponía un cuadro, no importa la hora que fuera, ellos se molestaban. Si yo tiraba un zapato por las escaleras, ellos tiraban un martillo.Yo me inventaba algo y sacaba a los nenes. A los 15 años ya el nene estaba grande. Mi vecino le decía muchas cosas a Gabriel. Antes de ese evento [la intervención policial] Gabriel cogió una sartén y le dio a la pared de cemento, parecía una sinfonía. Pues el señor [vecino] se molestó y por eso surgió la orden de alejamiento. Cada vez que salimos ellos tienen una campanas para ahuyentar el mal o algo así, y las suenan. Cada vez que salía se raspaban [la garganta] y escupían. Nosotros podemos hacer ruido, aquí vive gente. Pero ya yo no podía disfrazarle a Gabriel las molestias del vecino. Entonces él [Gabriel] deja las pastillas y explotó la bomba. Yo pensaba que se las estaba tomando, él me decía que sí. Gabriel estudió cuatro años en la Universidad Metropolitana (UMET), es enfermero graduado Magna Cum Laude, estuvo un año afuera trabajando con envejecientes en Missouri, North Carolina. Ha estado siempre con tratamiento. Tratamos de sacarlo con fianza pero cuando fuimos lo habían trasladado y lo pusieron en Ponce 500. Le dieron los ataques [episodios de psicosis] ahí, sin él saber lo que hizo [durante la intervención policial]. Ya lleva tres instituciones en siete meses, preso. Yo le he contado sobre lo que sucedió y él no se acuerda, me dice, “pero cómo yo pude hacer eso”. Tiene tanto miedo. Él no es de la calle, siempre fue de mamá y papá. Él conoció la calle ahí adentro, en la cárcel. Mi corazón está herido. Mira, hasta la doctora me recetó medicamentos para quitarme la ansiedad. El dolor no se me quita. Gabriel hasta encontró a Cristo, él no creía en eso. Él me cuenta sobre uno de los momentos [episodio de psicosis] que vio en un pasillo un campo libre, lindo con árboles y cuando empezó a correr por ahí lo tiraron al piso [los guardias] y le dieron. A pesar de que han pasado siete meses, él aún tiene marcas [de los golpes que recibió en la intervención policial], imagínate qué fuerte fue eso. Solo le han hecho laboratorios, que salió bien menos el hígado. Le pregunté si le iban hacer algo más y me dijo que nada. Mi hijo me contó de un suceso con otro prisionero [compañero de celda] que no se quería tomar sus pastillas y entre dos [guardias correccionales] le cayeron encima y le dieron patadas. A mi hijo lo obligaron a limpiar la sangre del otro prisionero. No le dan ropa y el agua es bien fría. Gabriel fue a donarle sangre a una señora de Europa que podía donarle células madre. Es bien dadivoso, su carácter es de bondad. Él quería ser enfermero en el hospital del niño, que incluso lo entrevistaron pero no lo cogieron. Él no es de la calle. Él ni hablaba malo. Sufrió mucho bullying y muchos accidentes, dos de ellos graves. Mira, a mi se me murieron dos hermanas, mamá y papá. Estoy sola. Me sobran dedos en las manos para contar a mis amigas. No tengo a nadie para hablar, a veces me pongo a hablar sola. Ahora hablo con mi esposo, bueno, le digo así pero nos divorciamos hace 30 años. Nos hemos unido porque esto es un dolor mutuo, es nuestro hijo y vamos pa’lante. Hemos hecho mociones, puesto al día su plan médico y cuidado de sus perros. El día 11 o 17 de marzo tendrá una evaluación con la psiquiatra del Estado para ver si es procesable o no. La primera evaluación fue de cuatro minutos y ya. La abogada que tiene el caso no nos quiere atender porque nosotros no somos el cliente y él es mayor de edad. Llevamos desesperados desde el primero de agosto. Ya no lo puedo sacar por fianza, y una vez afuera no puede estar aquí [en la casa] por la orden de alejamiento [a favor del vecino]. Tengo que vender mi casa de tantos años, pero qué me importan estos cuatro bloques si puedo conseguir otro sitio para que Gabriel regrese cuando vaya a regresar. Lo que tenemos es una miseria de sueldo. Ellos [los policías] dicen que Gabriel me hizo daño a mí. Ellos pusieron en la prensa que me tenía atrincherada. Jamás. Ellos [los policías] eran quienes me tenían atrincherada afuera para que no viera nada. [Esta situación] Además de afectar a Gabriel, nosotros somos envejecientes y estamos afectados también. Esa es la cadena. Él tenía un cuchillo pero se iba hacer daño él, no a mí. Vemos a Gabriel en llanto, lo que hace es llorar, pidiendo perdón por algo que no sabe. En la evaluación del psiquiatra solo le preguntan si sabes lo que es un fiscal, un juez, un jurado, etcétera, y así miden si eres procesable. Mientras los que matan a la gente en la calle están afuera. El me dice que quiere casarse y tener hijos, “pero mami ustedes van a estar muertos cuando yo salga”, me dice. Yo salgo de ahí destruída [de las visitas en la cárcel]. No me aceptan llevarle una almohada, ni frisas, ni la biblia, nada. La soberbia y humillación de la gente que lo atienden… Le pido a Dios que me dé tranquilidad. Ya van siete meses en este martirio, y yo trato de ser fuerte. Estoy en luto, no me quiero recordar, quiero estar presa también. Es como un luto por mi hijo. Yo voy a durar más de cien años hasta que él salga, y va a volver a tener vida. Pero está flaco, bien flaco. Eso es abuso contra él, contra mi hijo. Me van a entregar un meñique de lo flaco que está. Yo quiero a mi hijo de vuelta. Los hijos hay que amarlos, Dios nos los dio. Yo tengo la culpa, si tan solo hubiera hecho la 408. |
| 3.13 | 10. ¿Considera que le trataron adecuadamente? Puede abundar todo lo que desee. (Si este asunto se contesto anteriormente no tienen que realizar esta pregunta) | |
| 3.14 | 11. ¿Cómo se sintió emocionalmente? Puede abundar todo lo que desee. (Si este asunto se contesto anteriormente no tienen que realizar esta pregunta) | |
| 3.15 | 12. ¿[Usted] [la persona intervenida] estaba armada? | Sí |
| 3.16 | 12a. ¿Qué tipo de arma portaba? | Arma blanca |
| 3.17 | ¿Cuál arma blanca? | Cuchillo |
| 3.18 | ¿Qué otro tipo de arma portaba? |
Detalles de la intervención
| ID | Pregunta | Respuesta |
|---|---|---|
| 4.01 | 20. El agente de la Policía, ¿dijo la razón para llevar a cabo la intervención? | Sí |
| 4.02 | 20a. ¿Qué razón dijo para llevar a cabo la intervención? |
Dijo que mi hijo se puso a tirar piedras al vecino, y violó una orden de protección del vecino. Pero yo le expliqué que eso era para el 22 de agosto, y ese evento ocurrió el primero de agosto. Ellos dijeron, “pues nosotros adelantamos eso,hoy la violó [la orden de protección]”. |
| 4.03 | 21. El oficial de la Policía, ¿advirtió que utilizaría fuerza física contra la persona intervenida? | No sé |
| 4.04 | 21a. ¿La advertencia de fuerza física fue de forma amenazante? | |
| 4.05 | 21b. Por favor, ¿puede dar detalles sobre esta advertencia de fuerza física? | |
| 4.06 | 22. El oficial de la Policía, ¿amenazó de alguna forma a la persona intervenida? | No sé |
| 4.07 | 22a. Por favor, ¿puede dar detalles sobre esta amenaza? | |
| 4.08 | 23. Como resultado de la intervención, ¿hubo alguna multa? | No |
| 4.09 | 23a. ¿Cuál es la causa de la multa según el boleto? | |
| 4.1 | 24. Como resultado de la intervención, ¿hubo alguna citación al tribunal? | Sí |
| 4.11 | 24a. ¿Cuál es la causa de la citación según el boleto? | |
| 4.12 | 25. A la persona intervenida, ¿el oficial de la Policía le arrestó o le impidió abandonar el lugar en algún momento? | Arrestado |
| 4.13 | 26. ¿Se presentó alguna querella contra algún oficial involucrado? | No |
| 4.14 | 26a. Añada el número de querella: | |
| 4.15 | 26b. ¿Cuál es la causa de la querella según el boleto? |
Agentes
| ID | Pregunta | Respuesta |
|---|---|---|
| 5.01 | 16. ¿Cuántos oficiales intervinieron? | 10 |
| 5.02 | 17. ¿Qué tipo de oficial de la Policía intervino? ¿Fueron estatales, municipales, federales u otros? | Policía estatal de Puerto Rico |
| 5.03 | 17a. Seleccione la municipalidad de los oficiales | |
| 5.04 | 18. El oficial de la Policía, ¿tenía su nombre y placa visibles en su uniforme? | Sí |
| 5.05 | 19. ¿Tiene usted el nombre del oficial o su número de placa? | No |
| 5.06 | Nombre de oficial de la Policía | |
| 5.07 | # Placa de oficial | |
| 5.08 | Jurisdicción |
Lugar de la intervención
| ID | Pregunta | Respuesta |
|---|---|---|
| 6.02 | *No usar – 13. ¿En qué lugar específicamente ocurrió la intervención? | |
| 6.03 | [436 show=”field_label”] | [436] |
| 6.04 | 14. ¿Cuándo ocurrió la intervención? | 01/08/2024 |
| 6.05 | 15. ¿A qué hora ocurrió la intervención? | 6:30 AM |
| 6.08 | municipio_intervencion |
Fuente
| ID | Pregunta | Respuesta |
|---|---|---|
| 7.11 | Fuentes de información: * | Entrevista a familiar de la persona intervenida |
Caso #75323
Fin de la información
